Estimada comunidad.
Por favor no pierdan de vista este texto.
Esto es justo lo que platicábamos en clase el miércoles pasado. El contenido es fijo, el medio es variable, pero redefine la presentación.
¿Cómo debemos contar historias ahora? ¿Cómo los medios digitales proporcionan una nueva dimensión literaria?
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Reforma, 3 de octubre de 2010.
La élite del mal
elite
Nivel 26 es una narración que a nivel de escritura cumple cabalmente los cánones del género.
Foto: Ilustración de Luis San Vicente
La diginovela es una estructura narrativa que aprovecha los recursos de Internet para llevar al lector a los escenarios y a los personajes
Carlos Rubio/Corresponsal
Madrid, España (3 octubre 2010).- Según cuerpos de seguridad especializados en asesinatos, existen 25 niveles de maldad entre los que se puede clasificar a los criminales, desde los ingenuos oportunistas del nivel 1, hasta los organizados asesinos torturadores que campan en el nivel 25.
Bajo esta premisa, el creador de la popular serie televisiva CSI (Crime Scene Investigation), Anthony E. Zuiker, y el escritor Duane Swierczynski han concebido una nueva categoría para situar a uno de los personajes más peligrosos, crueles y sanguinarios que la mente humana haya podido concebir: el nivel 26.
¿Sus objetivos? Cualquiera. ¿Sus métodos? Ilimitados. ¿Su alias? Sqweegel.
La caza y captura de este extraño, barroco y siniestro personaje dan vida a la trama de Nivel 26, una obra que, al tiempo que se ubica en la esfera de los thrillers más trepidantes, da un paso adelante en la concepción tanto narrativa como editorial al ofrecer la alternancia de la lectura con el consumo de videos que forman parte integral de la trama.
Es lo que, a partir de ahora, se conocerá como diginovela, una estructura narrativa que aprovecha los recursos de Internet para llevar al lector tanto a los escenarios en los que transcurre la historia como a conocer a los personajes que la pueblan, permitiéndole presenciar momentos y escenas como un testigo privilegiado único.
Para llevar a cabo esa tarea, inédita hasta ahora en el panorama editorial mundial, se tuvo que montar una página web (www.level 26.com) y se filmó una serie de videos con la máxima calidad de imagen y con todos los detalles de producción magníficamente cuidados, como si de un capítulo de la serie de CSI se tratase, señala la editora de Nivel 26 en español, María Guitar, responsable de la publicación de la novela en Editorial Planeta, la cual comienza a circular en España.
"Lo que los autores querían era que la gente participara no sólo mirando los videos, sino realizando comentarios en los foros de la propia web, algo que le da mayor vida al proyecto, que en Estados Unidos ha generado mucha actividad y un feedback muy bueno", expone Guitar.
Para Guitar, el publicar la primera diginovela de la historia de la edición abre una puerta nueva y propone un camino a seguir en el futuro.
"Sin embargo, éste es sólo uno de los caminos que puede seguir la edición, pero no el único, porque hay libros que lo permitirán más y otros que no lo necesitarán. Y lo cierto es que en esta ocasión funciona muy bien por el tipo de narración que es y por las imágenes que pueden darse a partir de la historia misma.
"En cualquier caso, cuando todo mundo tenga un soporte para leer e-books y cuando estemos totalmente conectados a Internet, libros como Nivel 26 tendrán mucho más sentido, ya que mientras se esté leyendo en una pantalla se hará clic en el link proporcionado y de inmediato se verá el video. Así que sí tiene mucho sentido para la edición del futuro, lo que no quiere decir, insisto, en que todos los libros tengan que tener este plus".
Nivel 26 forma parte en realidad de una trilogía que en Estados Unidos comenzó a publicarse en septiembre de 2009 y de la que ahí ya ha aparecido la segunda parte, titulada Dark Prophecy, que Planeta lanzará más adelante, revela la editora española.
No obstante, señala que si bien se trata de una trilogía, cada novela funciona de forma independiente, ya que cada libro se cierra completamente.
Nivel 26 es una narración que a nivel de escritura cumple cabalmente los cánones del género y maneja tiempos, personajes, escenarios y situaciones de forma impecable, con un ritmo tan vertiginoso que su lectura envuelve al lector, quién se interna súbitamente en la mente de los dos grandes contrincantes de esta historia: el terrible asesino Sqweegel y el investigador policiaco Steve Dark.
Junto a ellos, un elenco de secundarios trazados con absoluta claridad, los cuales aportan las piezas con las que irá armándose un puzzle demencial que proporciona un fresco de la decadente sociedad estadounidense y sus principales "pecados": la codicia, el chantaje, la corrupción, el engaño, el adulterio o la indiferencia, entre los que el impasible Sqweegel, vestido de pies a cabeza con un traje de látex que durante tres décadas le permite no dejar ni una sola huella en los incontables escenarios de sus crímenes, se mueve con el sigilo de una sombra y la frialdad de una serpiente, como un justiciero divino sin piedad ni escrúpulos, entablando un duelo a muerte con el único perseguidor que estará a su altura: Steve "el Oscuro", el hombre que más cerca ha estado de atraparlo y quien paga de sobra su intrepidez, perdiendo a toda su familia de la manera más sanguinaria y cruel que pueda imaginarse, lo que lo llevará a retirarse.
Más tarde, serán el propio sistema y sus turbios engranajes los que le obliguen a volver a hacerse cargo de la persecución, empujando a Dark al centro de un tour de force en el que volverá a pagar cara su intervención, mientras la trama gira desplazándose como un trompo veloz, en el que las únicas pausas posibles para el lector son las visitas a la web del libro para ser testigo de algunas de sus claves más inquietantes, desde e-mails y mensajes de teléfono hasta escenas de crímenes, la lóbrega mazmorra del truculento asesino o ejemplos de su desquiciada mentalidad.
Trufada de horror, pero sin caer en el gore, ya que los autores han cuidado al máximo el despliegue de crímenes, torturas y atrocidades, Nivel 26 logra un ambiente macabro que emociona al lector y lo sorprende, destapando temores y miedos profundos para crear un clima psicológico que traspasa las páginas y se contagia con la misma rapidez con la que avanza la historia, cuyo lenguaje es sencillo, directo, moderno y plagado de detalles de concisión en el conocimiento de lo narrado: escenarios, objetos o acciones.
El final, ansiado casi desde la mitad del libro, llega con varias vueltas de tuerca en las que los autores se consolidan como maestros del suspenso, y plantean el comienzo de la segunda parte de la trilogía con una sutileza digna, ejemplar, dejando entrever que el mal que han enfrentado los personajes no parece tener fin, y que la maldad se esparce en el mundo como la misma especie humana.
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